EL Observador

16:39 hrs. Miércoles 03 de julio de 2013 Héctor Sánchez Rodríguez

La reforma a las Isapres es inevitable

Héctor Sánchez Rodríguez / Director Instituto Salud Pública, Universidad Andrés Bello

Es sintomático que prácticamente todos los candidatos presidenciales, además de las reformas que plantean al sistema público, se refieran en forma muy categórica respecto a reformar a las Isapres. A nuestro juicio es porque se ha instalado un diagnóstico respecto de estas instituciones, en el cual se identifica que: "Las Isapres se han hecho inviables e ilegítimas en la sociedad por la selección de riesgos, la cautividad, las preexistencias y modelos de atención y compra ineficientes e inflacionarios".

De todas las propuestas se desprende que nadie pretende terminar con el sistema mixto de salud público-privado para Chile, sino que implica superar los paradigmas con que funciona el sistema privado asegurador chileno representado por las Isapres, las que han generado las consecuencias que conocemos.

Es importante evaluar si estas propuestas son viables en un gobierno de cuatro años, para lo cual hay que remontarse al 2011, año en que una comisión técnico-política que abarcó "todos los partidos políticos" en forma unánime propuso una reforma al sistema Isapre utilizando como instrumentos básicos, la creación de un IPC de la salud y un plan garantizado de salud (PGS). La primera propuesta técnicamente no es posible tal como se ha experimentado recientemente, ya que es un instrumento inflacionario en sí mismo y perpetuador de las ineficiencias del sistema. En cambio, pareciera que el PGS se ha instalado para quedarse, por lo que es relevante preguntarse si es viable que lo haga con las actuales Isapres o se requiere de reformas más profundas.

A nuestro juicio, el actual sistema con sus paradigmas de funcionamiento de seguro de corte clásico, sería muy reactivo a esta reforma y tendría grandes dificultades para adaptarse. Por esta razón es razonable la propuesta de crear "Entidades solidarias de la seguridad social" para que reemplacen a las Isapres en la gestión del financiamiento para salud, regidas por principios de la seguridad social: no discriminar por edad y por sexo, garantizar un nivel de beneficios para todos mediante un Plan Garantizado de Salud que incluya el AUGE; un AUGE de medicamentos, Atención Pre-hospitalaria y de Urgencia, Cobertura Catastrófica y Cobertura No Auge complementaria. Estas entidades deberán eliminar las preexistencias, permitir libre movilidad de la población dentro del sistema y eliminar la selección por riesgo al ingreso. Se introducen incentivos para diseñar contratos de largo plazo y establecer modelos eficientes de gestión de riesgos y compra de soluciones. Serían reguladas en el uso de los recursos y la calidad de las prestaciones que financien y estarían obligadas a utilizar mecanismos de pago que estimulen el compartir riesgos con los prestadores y contener costos. Esta reforma es innovadora, ambiciosa, pero viable.



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