EL Observador

13:35 hrs. Viernes 31 de mayo de 2013 Brus Leguás Contreras

Historia e historias...

Brus Leguás Contreras / Secretario Agrupación "Joan Cadquitipay"

Nuestras ciudades y comunas son de antigua data, o al menos se puede retroceder en la historia hasta el amplio, extenso y oscuro período prehispano, en la mayoría de los casos.

Algunos han considerado que, en lo que toca a la historia de Quilpué como ciudad y como comuna (conceptos que la mayoría suelen usar erróneamente como si se tratara de sinónimos) se puede retrotraer cuando menos hasta el período de la Conquista española y que -incluso- se puede llegar a establecer un sólido vínculo con alguno de los conquistadores que acompañaron a Pedro de Valdivia en la hazaña de la Conquista y sometimiento del territorio a la Corona española.

Pero todo parte de una confusión, mejor dicho, de un gran error, al identificar un topónimo dentro de un extenso territorio.

En efecto, a partir del hecho de que Rodrigo de Araya se vio obligado a comprar ciertas tierras junto al cerro Mayaca de Quillota, y ya que Quillota tenía en los primeros tiempos una acepción muy amplia y que abarcaba desde el río Choapa hasta el estero de El Rosario, grosso modo, y ya que una decisión inconsulta del Cabildo santiaguino otorgaba tierras en las inmediaciones del estero Marga-Marga, entre otros, a Rodrigo de Araya, se identificó a ese cerro Mayaca con una colina de modesta elevación existente hasta comienzos del siglo XX inmediata al Camino Real y el camino a El Retiro, y al lado sur de la vía férrea.

De ahí se desarrolló la leyenda, infundada a todas luces, de que Rodrigo de Araya es el héroe epónimo de Quilpué, propietario de la vasta hacienda del mismo nombre, la que habría dejado a sus hijos en herencia.

No pretendo atacar a quienes sostienen este punto de vista legendario como un hecho verídico, solo hacer hincapié que la historia local necesita todavía de mucha investigación en las fuentes documentales originales, las que, a trazo grueso, nos indican que Rodrigo de Araya jamás pudo haber recibido merced de tierras alguna porque estas tierras ya habían sido donadas y en ellas Pedro de Valdivia puso un hato de cinco mil cerdos, los que después fueron propiedad de Rodrigo González Marmolejo, quien recibió estas tierras del propio Valdivia. Además, los Araya quilpueínos, contrario al mito, no descienden de don Rodrigo, ya que de su matrimonio solo tuvo una hija, doña Úrsula, como él, encomendera de Malloa.



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