EL Observador

10:20 hrs. Miércoles 06 de marzo de 2013 Alexander Neamam

2013, ¿hacia dónde vamos?

Alexander Neamam / Profesor Facultad de Agronomía PUCV

Comenzando el nuevo año académico en nuestra facultad en Quillota, me surge la pregunta ¿hacia dónde vamos? El conflicto estudiantil aún no está resuelto. Claramente, estamos experimentando una crisis en educación. Y no sólo en educación, sino una crisis global en diferentes ámbitos del quehacer humano: ecología, familia, economía... La particularidad de la crisis actual es que no vemos el futuro. En la realidad, la crisis no es algo trágico; es un proceso de nacimiento al nuevo mundo, tal como está ejemplificado de excelente forma en el video "Embrión" (http://vimeo.com/2813735). Para encontrar la solución a diferentes crisis y entender hacia dónde ir, hay que analizar el proceso del desarrollo de la humanidad.

Imaginemos que el desarrollo de toda la humanidad es equivalente a la evolución de un ser humano. Es importante entender que entre más complicado es el organismo, su desarrollo es más lento. Un animal recién nacido lo hace muy rápidamente. En contraste, el desarrollo del ser humano es muy lento. ¿Será que la humanidad no ha llegado al fin de su desarrollo y su situación actual puede ser comparada con una fruta no madura?

Existen dos fuerzas que gobiernan el desarrollo humano: una que empuja desde atrás y otra que atrae hacia delante. La fuerza que empuja es la fuerza de la naturaleza. Si colocaremos a un niño en el entorno de animales -sin contacto con la sociedad humana-, estará impulsado por los golpes de la naturaleza y se desarrollará como un animal (como Mowgli, en "El libro de la selva").En contraste, la fuerza que atrae es la del entorno especial que hemos creado para el niño a través de música, deportes, libros, videos, etc., para que se desarrolle como ser humano.

¿Tal vez podemos construir un buen entorno para acelerar el desarrollo de la humanidad, para evitar los golpes de las crisis globales? Ahora, la humanidad se parece a un niño que se perdió y no sabe qué hacer: la humanidad no sabe cómo salir de las diferentes crisis. El buen entorno nos enseñará cómo construir la conexión correcta entre nosotros. La crisis que vivimos hoy en día nos obliga a cambiar el foco de nuestras relaciones desde la competencia hacia la responsabilidad y consideración mutua.

Tal como lo demuestra el famoso experimento sobre la conformidad de Solomon Asch (www.youtube.com/watch?v=keEDKxXWriY), somos criaturas sociales. Por eso, nos ajustaremos a lo que haga el entorno. Vale la pena crear un buen entorno, para que nos influya, para que apure el desarrollo y lo haga sin dolor, sino que de forma agradable. Gracias al buen entorno, todos seremos felices en este mundo global.



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