EL Observador

11:55 hrs. Martes 06 de septiembre de 2011 Nibaldo Fabrizio Mosciatti O.

El Pepe

Nibaldo Fabrizio Mosciatti O. / Periodista

Era derecho. Y aguantaba los golpes -las críticas a su institución- sin esquivarlos cuando le parecían justos. No pedía favores, sino un trato recto y honesto porque -¡ni más ni menos!- eso era lo que ofrecía: una relación profesional sin ambigüedades ni dobleces.

José Pepe Cifuentes era el contacto de la FACH, el hombre al que se llamaba para confirmar un dato. Pero tenía tanto sentido periodístico que no pocas veces se adelantaba y era él el que te telefoneaba para compartir una primicia.

No descansaba: sonaba el celular y estaba en Antofagasta, pero anunciando la actividad que pasado mañana se iba a desarrollar en Concepción. Tenía ese don de representar y querer a la Fuerza Aérea de Chile sin aspirar a vestir de uniforme, desde su pega de paisano, somero y sobrio, con una sonrisa y un apretón de manos genuinos, propios de quien goza de esa libertad ganada por el hacer bien las cosas.

Aunque siempre apurado, también siempre tenía un minuto para un café, para construir un instante de conversación sincera, por encima de las jerarquías y los prejuicios. Respetaba a la autoridad, pero claramente no la temía. Chapeau.

Así, como muchos, instintivamente marqué de inmediato su celular, cuando nos enteramos que un avión de la FACH se había perdido en Juan Fernández. Era la manera más fácil y directa de acceder a información derecha. No hubo respuesta, algo insólito en él. Debía estar muy ocupado. Llamaría de vuelta pronto. Por cierto que llamaría.

Claro que estaba ocupado: iba en el avión, volando con esa, su última noticia, la que nunca iba a poder contar a los que nos alegrábamos cuando sonaba el celular y en la pantalla se escribía "Pepe Cifuentes", porque teníamos la garantía de que en esa llamada no iba a haber cuchufletas, manipulaciones ni venalidades.



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