EL Observador

15:45 hrs. Martes 17 de abril de 2012 Paulina Gómez Céspedes

Convidados de piedra de nuestros tiempos

Paulina Gómez Céspedes / Periodista

Soy de La Ligua y siempre he vivido en esta ciudad. Quizás muchos dicen que es pequeña, que no es nada más que la capital de una provincia que hoy solo hace noticia por la terrible sequía que nos afecta a todos, pero me encanta mi comuna y por lo mismo me atrevo a decir que hace mucho tiempo no la veía con tanto miedo.

Creo que la delincuencia, que nos está afectando hoy de una forma más solapada y silenciosa, es algo que debe preocuparnos a todos; desde hace un tiempo ha aumentado la sensación de vulnerabilidad y por ello, persiste la idea entre la comunidad de que nadie hace nada. Hoy en las cuentas públicas las estadísticas delictuales varían según el tipo de delito que se trate, pero lo cierto es que la gente siente más temor que en épocas pasadas.

El año pasado se implementó en la comuna un Plan Cuadrante para paliar la delincuencia y los robos en los hogares, llegaron nuevos carabineros para aumentar la dotación policial y para brindar más seguridad a la ciudadanía, estableciendo números de teléfono para que la gente pueda comunicarse más rápido, sin embargo, el aumento de la carga fiscalizadora de Carabineros los obliga a que por las noches deban invertir tiempo y personal en controlar el cumplimiento de la nueva ley de "Tolerancia Cero", entre muchas otras labores.

Pero no solo se trata de la realidad policial, sino también de nosotros, los vecinos, puesto que nos hemos acostumbrado a algo anormal como es que un desconocido viole nuestra casa y nos quite lo nuestro. Entonces si no se hace la denuncia ?aunque se insista en que no sirve de nada? la policía no tiene manera de saber lo que está pasando.


Nos hemos acostumbrado a "blindar" nuestras casas, a ponerles mayor protección a punto que parecemos estar encerrados. Como me dijo una vez un dirigente -al cual por cierto encontré razón-, hoy son los vecinos quienes deben protegerse en sus hogares mientras los delincuentes pueden caminar libres por las calles.

Es hora que la gente reconquiste su tranquilidad y la única manera es denunciando los hechos para que algún día volvamos a tener la certeza de que si salimos de nuestros hogares, al volver no nos encontremos con la sorpresa de que fuimos visitados por los delincuentes, los convidados de piedra de nuestros tiempos.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.