EL Observador

11:40 hrs. Viernes 02 de marzo de 2012 María Fernanda Rubio Gadaleta

Cuando una despedida se transforma en oportunidad

María Fernanda Rubio Gadaleta / Periodista

"Casi siempre las cosas nos dejan; como consecuencia nuestra voluntad se duele y resiste, protesta y reclama, porque no quisiera dejar lo que se deja, despedirse es entender que somos sólo un capítulo dentro de una obra que es más amplia que nosotros, una obra y una historia que nos preceden y exceden".

Sólo una palabra hay que mencionar para saber despedirse sin nostalgia: la oportunidad. Y por esta nueva oportunidad que me presenta la vida de hacer algo que siempre soñé, dejo uno de los lugares que mejor me ha acogido y del cual solo rescató vivencias y experiencias positivas de crecimiento personal y profesional: El Observador.

No puedo dejar de mencionar a Claudio Espejo, mi editor, quien además de ser un profesional de excelencia, es una gran persona; fue él quien me ayudó a "reenamorarme" del periodismo, cuando ya no quedaban ganas de seguir haciéndolo. Sí que le debo a él gran parte de esta experiencia. Siempre he sabido que la vida te presenta oportunidades y personas, cuando lo divino te lo impone. Y este caso fue así; sin duda estoy mejor de cuando entré, en todos los aspectos y eso me llena el alma para la nueva experiencia que emprendo.

Agradezco también a la gente que confió en mí para contarme los dolores más íntimos de su vida, porque la felicidad uno la grita a viva voz, en cambio la tristeza suele guardarse solo para unos pocos. Cada historia de esfuerzo y sufrimiento marcaron algo en mí y como lo he mencionado en Puntos de Vista anteriores, es imposible olvidar a esas personas que se merecen una solución a sus problemas, así como también que las vida les ofrezca una mejor realidad.

Sé que la manera en que miro la vida es muy romántica, pero confió en que en algún momento quienes que dirigen nuestro país -política y económicamente- se darán cuenta que la manera de hacer las cosas es considerando a cada una de las personas que componen nuestra Patria, realizando verdaderas políticas públicas para la gente, en donde el respeto, la diversidad y la inclusión sean fundamentales y la carencia sea cosa del pasado.

A cada uno de ellos los llevo en mi recuerdo y pido cada día para que él sol los ilumine intensamente, así como también a todo el hermoso equipo de prensa de El Observador y a todos a quienes en esta empresa me ofrecieron siempre un gesto de amistad.



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