EL Observador

10:55 hrs. Viernes 13 de enero de 2012 Cecilia Castro M.

El juicio que no llega

Lamentablemente cada cierto tiempo nos enteramos de un triste suceso provocado por culpa del alcohol. De nada sirve que se hagan campañas y que se trate de educar a la población sobre las consecuencias de beber en exceso y de las calamidades que podría ocasionar el conducir en estado de ebriedad, pues cada cierto tiempo la vida truncada de un adolescente nos recuerda que cualquier información que se de al respecto es poca.

El año que recién pasó, Kevin Silva iba a correr la maratón de Santiago cuando un hombre que manejaba en estado de ebriedad lo atropelló, resultando de este accidente la amputación de las piernas del adolescente.

Siete meses después, el causante de esta desgracia, Sergio Reyes fue declarado culpable por la justicia siendo condenado a cuatro años de cárcel y una multa de 14 UTM, una sentencia que podría considerarse menor para un daño tan grande, pero al menos se pudo evidenciar la acción de la justicia.

En Villa Alemana hace un año y medio ocurrió una tragedia aún peor, ya que el 25 de junio del año 2010 dos hombres se vieron involucrados en el atropello de dos adolescentes del Colegio Hispano de Villa Alemana. Uno de los sujetos era Manuel Pérez quien no respetó un disco Pare y se encontró de frente con el vehículo conducido por Cristian Jeria el que venía bajo la influencia del alcohol, razón por la que no pudo controlar su vehículo e impactó contra un muro aprisionando a los estudiantes.

Silvio León Fredes, falleció 40 días después del accidente y Valeria Moraga quedó con secuelas irreversibles en sus piernas, que le han truncado incluso la posibilidad de seguir estudiando.

Sin embargo, un año y medio después del fatal accidente, el juicio en contra de los hombres no se ha realizado, en las formalizaciones anteriores Manuel Pérez no ha podido venir porque está en Estados Unidos y no tiene dinero para viajar, una excusa que podría sonar absurda dados los motivos que lo requieren en el país.

En la última audiencia realizada el lunes 9 de enero, Manuel Pérez tampoco asistió por la misma razón, siendo la última oportunidad que le otorgaba la justicia para encontrar una salida.
Los familiares afectados no hacen más que reclamar que la justicia se haga presente pronto, pero fiscales y jueces nada pueden hacer sobre leyes que ya existen y que no se pueden cambiar por un caso específico, alargando así el desenlace que reclaman los afectados, sin que nadie haga nada al respecto.

La verdad es que no hay juicio, sentencia ni castigo que pueda devolverle a sus padres un hijo ni a una joven la posibilidad de caminar, sin embargo saber que los culpables están asumiendo sus castigos debería ser un alivio en medio de tanto dolor. Esperemos que la próxima sea la vencida y que los afectados al menos reciban la justicia que tanto piden.



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