EL Observador

11:49 hrs. Martes 20 de diciembre de 2011 Jorge Cruz Lolas

Entre lo emocional y lo racional

Jorge Cruz Lolas / Cirujano Dentista

El tiempo pasa muy rápidamente para todos. De pronto nos parece que sería casi necesario aumentar las horas del día para poder hacer y cumplir todo lo que planificamos cada mañana al levantarnos.

Es la premura del siglo XXI la que nos exige vivir en un mundo acelerado, situación que tiene efectos negativos como el aumento de los trastornos neuróticos y psicóticos y las "enfermedades del nuevo milenio", estas últimas relacionadas con las nuevas tecnologías.

Estamos viviendo un mundo tensionado que se traduce en individuos encerrados en sí mismos, autosuficientes y personalistas, donde el individualismo nos aparta del dolor ajeno y de lo que nos rodea.

Debemos esforzarnos para evitar caer en esas emergentes condiciones humanas con tal de no provocar perturbaciones que en definitiva paralicen nuestros sentimientos y voluntades. El mundo de la política no es extraño a ese nuevo escenario. Cada vez con mayor antelación, los ciudadanos se preparan para la siguiente contienda electoral. Vemos cómo apresuradamente surge la tendencia a mencionar nombres para dar inicio anticipado a una carrera que terminará con la elección de nuestros representantes ante el ordenamiento jurídico y de poder que rige en la sociedad y en el Estado.

Como la política es más emocional que cerebral, todos nos creemos a veces con la facultad de estimar legítimamente que nuestro propio candidato es el mejor e intentamos convencer a todos de ello.

No estoy restando autenticidad a lo expresado, sino que estoy pretendiendo hacer notar que, a veces, no nos detenemos a pensar un poco más profundamente en la importancia de saber conciliar lo emocional con lo racional para que de ese proceso deriven los nombres de aquellos que sí pueden ser los mejores candidatos que conduzcan los destinos de nuestras comunas.
Para nadie es un misterio que una municipalidad es la empresa más grande de la comuna. Es la que tiene más personal, la que administra grandes recursos, la que es responsable de la dirección de áreas muy importantes como son la educación y la salud.

Es una empresa dedicada a entregar servicios a la comunidad, pero también debe velar por el permanente desarrollo de la ciudad y sus sectores aledaños y de su proyección futura en aspectos patrimoniales turísticos, históricos, culturales, de ordenamiento y seguridad entre otros.

En consecuencia, creo que debemos desde ya pensar en que antes de proponer nombres sin distinción, comencemos determinando el perfil de los ciudadanos que estimamos deberían representarnos en el gobierno comunal.

Considero que este es un buen ejercicio para ir asegurando nombres de personas que por sus capacidades integrales garanticen a todos los vecinos el promisorio futuro que bien se merece nuestras comunas.



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