EL Observador

9:21 hrs. Viernes 07 de abril de 2017 Roberto Silva Bijit

Las últimas novedades sobre la marihuana y su perversa relación con los jóvenes

La marihuana ronda entre nosotros. Hay familias que sufren por la adicción de sus hijos menores. Hay familias que gozan vendiéndolas a los miles de dependientes. El gobierno enfrenta otra reforma compleja al proponer autocultivo en las casas. Los legisladores no saben bien qué hacer. La policía decidió "Tolerancia Cero al Microtráfico", porque es escandalosa la venta en las poblaciones. Se cree que hay que interponerse entre los traficantes y los consumidores.

Sea como sea, seguimos siendo el país que tiene la más alta tasa del mundo de consumo de la hierba entre escolares. Para graficarlo: uno de cada tres estudiantes de primero medio y uno de cada seis de octavo básico fuman marihuana.

Hace seis meses apareció la nueva marihuana cripy, creada a partir de la adulteración genética de la planta y que tiene el poder de producir fuertes ataques de pánico, ansiedad y paranoia, debido a que posee cinco veces más tetrahidrocannabinol (THC), el principal psicoactivo del cannabis.

La droga la ingresan desde Colombia, por eso la policía de ese país, más las policías de Ecuador, Perú y Chile han trabajado en conjunto para tratar de frenar la llegada a nuestro territorio de la cripy, donde puede ser vendida en un valor cinco veces superior al de Colombia (no olvidar que este es uno de los negocios más grandes del mundo). Sólo en estos primeros seis meses ya han decomisado 640 kilos de la nueva marihuana, que tienen un valor de 13,5 millones de dólares (cerca de seis mil millones de pesos).

Otra novedad es que se acaba de publicar un estudio en Holanda, donde queda de manifiesto que restringir el acceso a la marihuana mejoró el rendimiento en los alumnos. La gracia que tiene el estudio realizado con alumnos de la Universidad de Maastricht es que por primera vez se ha obtenido una evidencia científica sobre el daño cognitivo que causa la marihuana. Los alumnos que dejaron de consumir mejoraron su rendimiento académico, gracias a que lograron una mejor comprensión de los contenidos y no a que estudiaran más horas en cada día.

En todo caso, en nuestro país las sociedades médicas se han pronunciado en repetidas ocasiones demostrando científicamente el daño que produce la marihuana. En la carta que le enviaron a la doctora Presidenta de la República, el Colegio Médico de Chile; la Asociación de Facultades de Medicina; la Sociedad Chilena de Pediatría; la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía; la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de Infancia y Adolescencia; la Sociedad de Anestesiología de Chile, sumado al apoyo de Sociedad Chilena de Psicólogos Clínicos. Todos esos profesionales le repiten a la Presidenta que los actuales conocimientos científicos prueban consistentemente que la marihuana causa en los jóvenes daño en sus funciones cerebrales, especialmente en aquellas relacionadas con el aprendizaje, provocando la deserción y el fracaso escolar, lo que aumenta en los niños que viven en pobreza.

En este entorno, el gobierno y los parlamentarios están impulsando una política pública referida a plantaciones en las casas, a consumo despenalizado, a relativo uso medicinal, pero por sobre todo, han generado una sensación equívoca, gravemente equívoca, porque a diferencia del consumo del tabaco, donde sí nos advierten que nos mata, que produce cáncer, que es muy dañino para nuestra salud, en el caso de la marihuana se la quiere hacer pasar como un producto vegetal, recreativo y hasta entretenido.

Por hacernos los modernos les vamos a hacer un daño inmenso a nuestros estudiantes. Que un adulto resuelto fume, a nadie debiera importarle, pero que lo haga un escolar, especialmente un escolar en riesgo social, es imperdonable, porque le haremos un daño irreversible a él como persona y a Chile como país.



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