EL Observador

19:17 hrs. Viernes 24 de marzo de 2017 Eva Márquez Estay

En Chile nos queremos vivas

Un charco de sangre, viento y frío rodeaba la madrugada del 14 de mayo de 2016 a Nabila Rifo. Le habían arrancado los ojos y estaba desfigurada debido a los golpes recibidos. Nunca más podría ver el rostro de sus 4 hijos. Ese coraje fue suficiente para tener el valor de estar este jueves a metros del que indicó como su agresor, su ex pareja.

Es 07 de marzo de 2017 y el cuerpo de Susana Sanhueza, es descubierto envuelto en bolsas plásticas en el archivero municipal de San Felipe. Su madre llevaba una semana buscándola y contó que recibió una llamada anónima días antes, que hablaba de un mal ocurrido a su hija por su condición sexual, situación que aun no ha sido descartada tras la detención del posible autor del hecho. Un hecho similar se supone ocurrió a la nogalina Nicole Saavedra, joven de 23 años cuyo cuerpo fue encontrado con sus manos atadas y la evidencia de una brutal golpiza el sábado 25 de junio de 2016, cerca del embalse Los Aromos en Limache.

Y no olvidar a la quillotana Johanna Soto Alarcón, que la tarde del 4 de noviembre de 2016 y a solo unas cuadras del centro de Quillota fue encontrada muerta bajo la cama de su domicilio. Había sido estrangulada con el cable de un televisor por su pareja, el padre del hijo que llevaba en su vientre.

La violencia contra la mujer, sea una brutal agresión como la que sufrió Nabila Rifo, el femicidio de Johanna o el posible crimen de odio de Susana y Nicole, son flagelos que la sociedad ya debe erradicar y el Estado ha dado un paso hoy con la discusión del Proyecto de Ley sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; que contempla más allá de la violencia de pareja y del espacio doméstico y busca legislar la violencia que viven las mujeres en espacios públicos, incorporando conceptos como violencia simbólica, sicológica y económica y ampliando la calificación del femicidio al pololeo o ex parejas del pololeo.

Más allá de la discusión legislativa y de la exposición mediática que tiene hoy el caso de Nabila; nuestro círculo familiar, educativo y laboral debería tener espacios de reflexión en torno a esta problemática. Sólo en casos de Violencia Intrafamiliar, durante el 2016 ocurrieron 34 femicidios y este año ya van 7 casos, aunque innumerables son los casos de violencia hacia la mujer que se repiten a lo largo del país. Ya es tiempo de avanzar como sociedad y el cambio está en cada uno de nosotros, donde debería partir la enseñanza para que el problema de fondo no se repita.



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