EL Observador

7:53 hrs. Martes 07 de marzo de 2017 Roberto Silva Bijit

Gobierno vuelve a postergar extensión del tren hasta La Calera

No importándole los compromisos que desde hace 11 años viene anunciando el gobierno, el gerente de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, EFE, Germán Correa, dijo muy suelto de cuerpo el viernes pasado que no hay fondos para financiar ni los estudios de ingeniería básica ni de detalle del plan de extensión del metro desde Limache a Quillota, La Cruz y La Calera.

Definitivamente, la memoria no es el fuerte ni de Correa ni del Intendente Aldoney, porque también se les olvidó que apuraditos los dos, el viernes 21 de octubre recién pasado, dos días antes de las elecciones municipales, anunciaron que el proyecto de la extensión era socialmente rentable, tal como lo demostraba el estudio de prefactibilidad, realizado con los fondos que aprobaron los consejeros regionales.

Esa mañana ambos funcionarios estatales expresaron su alegría por los resultados y se comprometieron a seguir avanzando en la materialización del plan.

Era un anuncio con cara de promesa electoral, por eso lo hicieron 48 horas antes de que fuéramos a votar (los pocos que fuimos) tratando de contarles cosas bonitas a los electores. Eso no se hace, porque siguen dañando la confianza de los ciudadanos.

Se trata de una extensión total de 23,8 kilómetros, entre la estación de Limache y la estación de La Calera, que beneficia a más de 200.000 habitantes del área norte de la provincia de Quillota.

Para eso no hay dinero. Todos los recursos del Ministerio de Hacienda se quedan entrampados en Santiago, en las grandes obras viales con las que el centralismo atiende al lugar donde está alojado el poder central de Chile y donde hoy día, se siguen construyendo gigantescas obras. El fuerte recorte presupuestario es solo aplicable fuera de Santiago.
Cada día crece más la distancia entre la capital y las provincias, cada vez se fortalece más el centralismo y se deja en desventaja a las regiones.

Tal como está concebido el proyecto, se trata de una gran suma de dinero: 400 millones de dólares en total, para los estudios de ingeniería que durarían dos años y para la habilitación de la infraestructura que requiere de tres años más. Es decir, cinco años desde la fecha en que el gobierno disponga los fondos necesarios para comenzar las obras.

Como es lógico, estos recursos solamente pueden provenir del Estado, por lo tanto, estamos hablando de decisiones políticas y no económicas, como se nos ha querido hacer creer a través de los mencionados personeros.

Los caminos a seguir están muy claros. El Gobierno Regional debe corregir a Correa y decirle que hasta la fecha no han recibido ninguna solicitud formal de financiamiento para la extensión del Metro Valparaíso.

Lo segundo es que los alcaldes y los parlamentarios puedan insistir ante el gobierno para que en este preciso caso sean usados los fondos espejo del Transantiago, que maneja el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones.

Y lo tercero, ¿no es posible pensar en que los pasajeros de Merval se bajen en Limache y se suban a un tren con locomotora a petróleo, que los lleve a las estaciones de San Pedro, Quillota, La Cruz y La Calera?

El tren metalero hoy en día (y antes el tren calero) se mueve con petróleo y cruza las líneas férreas de nuestra zona, al menos hasta San Pedro, sin ningún problema.

Ese tren agregado incluso podría funcionar especialmente en las horas de mayor flujo de pasajeros.

El gobierno no se puede lavar las manos diciendo que no hay presupuesto, faltando a sus compromisos con nuestra zona y burlándose de nosotros, que podemos ver las grandes obras que se siguen realizando en Santiago.



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