EL Observador

13:16 hrs. Viernes 15 de julio de 2011 Myriam Sánchez Cubillos

Una necesidad no atendida

Myriam Sánchez Cubillos / Presidenta - Centro de Damas Voluntariado Comunitario de Marga Marga

Desde hace tiempo existía la inquietud de conformar un voluntariado, el cual pudiera contribuir dentro de los diferentes consultorios de Quilpué junto con brindarle una mano fraterna a los pacientes que allí son atendidos.

Afortunadamente no costó conformarlo y logramos concretar este gran anhelo el miércoles 18 de mayo. Es más, en el poco tiempo que llevamos hemos reclutado un buen número de personas, dado que en un principio éramos 17 y ahora somos 25 mujeres, todas profesionales que se desarrollan en diversos rubros.

Esto demuestra que la gente en Quilpué es solidaría y que está dispuesta a ayudar. Además, nos hemos percatado que estamos cubriendo una necesidad que existía, dado que nos han acogido muy bien en los días que hemos funcionado.

Gracias a Dios nos hemos encontrado con personas ávidas de ayudar y que se están integrando a nuestro voluntariado con muchas ganas de asistir a los demás.

Sin embargo, necesitamos reclutar más gente porque ahora empezamos en el consultorio de Quilpué, pero luego debemos expandirnos no sólo en la ciudad sino también a toda la provincia.

Nuestro voluntariado nació para servir en los consultorios de salud primaria, es decir, para informar, orientar y trasladar a los pacientes dentro del recinto; poner a su disposición todos los datos que faltan y resolver sus dudas.

Dentro de nuestra labor es muy importante el humanizar el proceso dentro del consultorio, porque entre la rutina y las labores por cumplir, hay ciertas funciones que se van mecanizando, entonces nosotras estaremos ahí para dar aliento y ayudar a los pacientes porque la gente se asusta con sus propias patologías.

En este tiempo de funcionamiento, hemos detectado que hay mucho miedo e ignorancia en relación a la salud, y estas son otras barreras que trataremos de vencer para generar una cultura orientada a la prevención. Por ejemplo, el hombre tiene que perder el temor a realizarse el examen a la próstata, así como es preciso que las mujeres comprendan que deben efectuarse el Papanicolau anualmente, a pesar de no tener una vida sexual activa.

Este voluntariado es una linda labor que está recién naciendo y que para que siga creciendo como corresponde debe contar con la ayuda de muchas más personas que quieran contribuir con su labor a mejorar la atención primaria en la provincia.



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