EL Observador

13:39 hrs. Viernes 27 de enero de 2017 Juan Carlos Reyes Morales

Los incendios y el apoyo a los bomberos

En un país marcado por las distintas catástrofes, ahora son los incendios los encargados de causar un gran daño a nuestro país. No sólo hacen desaparecer amplias zonas de bosques, sino que han sido tan destructores que llegan a casas, escuelas y perjudican en los lugares más apartados a la gente que con mucho esfuerzo tiene en la crianza de animales su única forma de subsistencia.
Por ello es necesario crear conciencia de la prevención más que la reacción frente a estos hechos. Es muy común ver a algunos automovilistas tirar colillas encendidas mientras van por la carretera, una acción que muchas veces es el comienzo de un incendio totalmente descontrolado, como son justamente los ocurridos por estos días y que tienen en alerta a todo el país, tal como ha acontecido en la Sexta y Séptima regiones y sin olvidar lo ocurrido hace algunas semanas en la parte alta de Valparaíso, donde incluso ahora se investiga la posibilidad que ese incendio haya sido intencional. De confirmarse aquello sería un acto irracional y demencial.
Casi siempre hay que esperar que suceda alguna catástrofe para la reacción de todos. Incluso se critica la poca reacción del gobierno o autoridades en general.
Pero el ciudadano común y corriente no hace nada para evitar el comienzo de los incendios, considerando que en el inicio del fuego está presente la mano del hombre en la mayoría de los casos.
En estos últimos días no me cabe duda que la percepción hacia el trabajo bomberil ha cambiado, debido a su gran labor para sofocar la gran cantidad de incendios que se han producido en todo el país y donde nuestra zona tampoco ha quedado al margen.
Pero incluso en estas situaciones, son los propios bomberos los que han tenido que estar al frente de algunas gestiones para conseguir recursos e insumos que permitan que ellos sigan haciendo frente al fuego que a cada momento arrasa con miles de hectáreas en distintas regiones del país.
Es de esperar que este verano lleno de incendios sirva para encontrar una forma distinta de costear el noble trabajo de los "caballeros del fuego", para que de esa manera no tengamos que ver más a los propios bomberos en una esquina o en un cruce ferroviario, pidiendo dinero con un tarro que les sirve como alcancía o recolectando agua para aquellos compañeros que luchan contra las llamas.



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