EL Observador

19:43 hrs. Miércoles 21 de diciembre de 2016 Eva Márquez Estay

Ojo con los niños, son nuestro tesoro

El recuerdo más aterrador y latente que tengo, no es el "cuco", el "viejo del saco" o el "monstruo" que se escondía bajo mi cama.

Fue la vez que mi hijo mayor se perdió en el Muelle Vergara.

Sucedió entre Navidad y Año Nuevo, hace ya 10 años. Eran las 8 de la tarde de un sábado y disfrutábamos de una función de títeres justo frente a la feria de artesanos. Por las fechas estaba atiborrado de gente y yo tenía "el ojo pegado" a mi hijo, de entonces 3 años. Pero en un par de segundos se levantó y corrió hacia el tumulto de gente, y lo perdí de vista. Corrí de un lado a otro unas 10 veces por ese largo paseo peatonal, preguntando al que se me cruzaba por delante si habían visto a un niñito con polera de Spiderman y gorra roja. Un par de personas ofrecieron ayuda y anotaron mi teléfono, para buscar en la dirección contraria. ¡Fueron los 20 minutos más aterradores y largos de mi vida! Mi mente estaba a mil, evocando las peores historias policiales respecto a la desaparición de menores, que como periodista me ha tocado conocer, mientras recorría desesperada ese tumulto de personas.

Cuando ya pensaba llamar a Carabineros, divisé una silueta y el caminar que sólo las madres sabemos identificar. Era mi hijito. Venía con sus manitos en los bolsillos y sin ninguna pizca de preocupación. "Fui a pasear" -me dijo- y solo lo pude abrazar, agradecida de tenerlo conmigo.

La experiencia de extraviar a un hijo solo la supera quienes han perdido definitivamente a uno. Pero extraviar a un niño en esta época de fiestas no es algo aislado. Las cifras de la PDI dicen que en la Región de Valparaíso, se investigaron, en 2015, 774 presuntas desgracias, mientras que en 2016 se han investigado 628, de las cuales 40 se encuentran aún sin resultados positivos. Muchos de estos casos ocurrieron en esta época, cuando el comercio y los lugares turísticos se repletan de gente; por lo que es vital tener ciertos resguardos.

La tecnología es un aliado en estos casos. Actos tan simples como tomar una foto de nuestros hijos tal como salen vestidos antes de ir a un lugar concurrido o que se sepan su nombre completo o nuestro número de teléfono es algo que todo padre y madre debería saber y es lo que recomienda la PDI. También que los niños sepan identificar al personal de seguridad y a las policías y, sobre todo, si pierden de vista a sus padres, que se queden en el lugar y por ningún motivo se vayan con un extraño.

Ojo con nuestros niños. Evitemos desgracias. Ellos son el regalo y el tesoro más grande que podemos tener en estas fiestas de fin de año.



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