EL Observador

9:44 hrs. Viernes 16 de diciembre de 2016 Marisol Valdés Riffo

Carta al Viejito Pascuero

Mis padres suelen contar que, de chiquita, hacerme regalos para la Navidad era un verdadero desafío. A diferencia de mi hermano mayor, que comenzaba a hacer su carta al Pascuero más o menos en julio, y cada mes le agregaba hojas y hojas con más solicitudes que dejaban a mi papá pálido, yo no escribía ni una sola línea. No porque no me gustara escribir o porque no creyera en el viejito gordo de traje rojo. Imagino que simplemente era porque esperaba que él supiera qué regalo quería yo, pues -suponía- él conocía a todos los niños del mundo y hasta sabía si se comían toda la comida y cómo se portaban.

A estas alturas, cuando soy casi contemporánea con Papá Noel y ya nos tuteamos, se me ocurre que sería bueno escribirle una carta. He cumplido ya 10 años practicando el arte de escribir coherentemente y espero que me quede más o menos buena, como también espero que pueda cumplir, al menos, con alguna de mis solicitudes.

"Querido Viejito, con los años me he dado cuenta que las cosas materiales no nos llenan el alma y que la felicidad llega cuando hemos aprendido a valorar y disfrutar lo que damos por sentado en nuestras vidas, pero no lo entendemos hasta que lo perdemos. Por eso hoy quisiera pedirte algunas cosas que no venden en las grandes tiendas y que tampoco se pueden comprar a 6 cuotas precio contado.

Lo primero que quisiera es paciencia, para tolerar a todos aquellos que juzgan, critican y agreden a través de las redes sociales; para oír a quienes creen tener la verdad sin sucumbir a las ganas de refutarlos y también para bancarme las filas de "no clientes" en los bancos, entre otras cosas.

Lo segundo que te pido es sabiduría. Para saber cuándo mandar a alguien a la punta del cerro o cuándo darle una nueva oportunidad; para comprender que los jóvenes deben vivir sus propias experiencias a pesar de los consejos tantas veces repetidos y también para saber por quién votar en 2017 entre tanto político corrupto y mentiroso.

Lo tercero y último que quiero pedirte, es generosidad, para saber dar lo mejor de mí a quienes lo necesitan. Para hacerme el tiempo, buscar la manera, arreglar un problema ajeno, dar un buen consejo, ir al bingo solidario, visitar a la abuelita solitaria, darle dinero a los Bomberos o llamar a un amigo enfermo.

Viejito Pascuero, no te olvides de mi..."



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