EL Observador

17:54 hrs. Jueves 15 de diciembre de 2016 Rodrigo Lopez Osorio

El mejor regalo

Rodrigo Lopez Osorio / Periodista

más columnas

Dado que para estas fechas comienza un frenesí tan desesperado de probar que amamos a nuestra familia y amigos, que nos avocamos a comprar y dar los más costosos y los mejores regalos, para decirle al mundo, y a nosotros mismos que somos buenas personas por hacerlo. Sin embargo, el valor de un regalo no se mide por su precio.

Es por eso que mientras estamos ocupados trabajando para poder solventar todos esos presentes, nos perdemos situaciones tan importantes como ver crecer a nuestros hijos. Y muchas veces no estamos allí cuando nos necesitan, o cuando es necesario enseñarles valores y sobre todo a ser mejores seres humanos al darles nuestro cariño. Algo que solo se puede aprender con el ejemplo "en vivo y en directo", y no solo con palabras pronunciadas en los pocos minutos que les podemos dedicar diariamente, o con un simple whatsapp, como es tan común hoy.

Y entonces, cuando volvemos cansados a nuestros hogares, nos decimos a nosotros mismos que mañana nos daremos el tiempo para enseñarles a cocinar o a jugar futbol, o para llevarlos a un concierto o ir a verlos a la obra de teatro del colegio donde acrtúan, lo cual, finalmente, no hacemos para poder cumplir las demandas que la vida actual nos pide, y que nosotros aceptamos más por el miedo a fracasar, que por el amor que sentimos por ellos.

El ex presidente de Uruguay, José Mujica, dijo una vez en una entrevista que cuando se compra algo no se hace con el dinero, sino con el tiempo que se tuvo que gastar para obtener ese dinero y ese tiempo no regresa, no es posible volver a comprarlo de vuelta, y entonces nos convertimos en unos "extraños conocidos" para nuestras propias familias.

Así que en estas fiestas en las que el consumismo parece primar, tal vez el mejor presente sea simplemente estar allí con nuestros seres queridos. Hacerles un regalo útil y compartir de verdad con quienes amamos. Y aunque nuestros hijos digan que no los queremos por no darles ese "súper regalo" que piden cada año, ellos recordarán el día de mañana que les dimos algo mucho más valioso: nuestra presencia.

Y aunque hoy no lo entiendan, en los años venideros cuando ellos compartan con los suyos, lo entenderán. Pues de eso se trata realmente la Navidad, y sobre todo la vida misma.
Feliz Navidad y un prospero Año Nuevo 2017, les deseamos desde "El Observador".



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.