EL Observador

8:53 hrs. Viernes 04 de noviembre de 2016 Ricardo Maturana Otey

Cavilaciones sobre política

Parece extraño, pero a casi dos semanas de que se realizaran las elecciones municipales, como era de esperar hay más vencedores que vencidos. Incluso hay vencidos que se sienten vencedores, aunque cueste creerlo. También hay vencidos que pese a perder, ya piensan en lo que se viene, una nueva oportunidad de ganar.

Y es que cada una de las últimas elecciones -municipales, parlamentarias y presidenciales- en los últimos años en nuestro país, ha dejado en claro que más que significar propuestas serias, definidas o de conceptos políticos profundos, solo importa una cosa: ganar.

Da lo mismo cómo, si es por mucho o si es por poco, lo importante es ganar. La oposición celebra por un triunfo que se sustenta en algunas alcaldías ganadas, mientras el oficialismo no se autoelimina porque considera que dentro de todo, tan mal no le fue. Todos felices, todos contentos.

Las pasadas elecciones municipales, incluso en nuestras comunas, fueron extrañas y diferentes. La normativa que impedía la presencia de diferentes tipos de propaganda en las calles, marcó una especie de "fomedad" que llamaba la atención. Reitero, diferente a otras campañas previas a elecciones.

Uno podría pensar que la mínima presencia de publicidad callejera, obligaría a fundamentar la campaña de los candidatos en su discurso, en las ideas, pero tampoco fue así. La meta no fue que el electorado supiera o entendiera cuáles eran sus ideas, pues solo importaba ganar aquel domingo. Eso refleja en alguna que cada vez más, las elecciones -desde mi particular punto de vista- se asemejan más a un local de comida rápida. Usted va, mira, elige y listo. A veces la urgencia hace que ni siquiera sepa muy bien por qué, pero votó.

La abstención es otro tema, pero del que solo existe preocupación cuando las elecciones se acercan. El resto del tiempo da lo mismo. No interesa. No existe. Lo único claro es que en un alto porcentaje, seguramente dentro de los próximos años, no volverá a ver a los candidatos, a menos que vayan acompañando en su recorrido a los nuevos candidatos, esos que el próximo año -cuando haya elecciones parlamentarias- manifestarán que entienden perfectamente sus problemáticas, al menos mientras dure la campaña. Haga el ejercicio y refresque la memoria. ¿Volvió a ver a los senadores y diputados elegidos en su barrio, en la puerta de su casa desde la última vez?



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