EL Observador

12:13 hrs. Martes 24 de mayo de 2016 Macarena Gonzalez Muñoz

No más padres como el de Mateo

Se suele decir que somos una sociedad machista y sí, en varios puntos lo somos aún. Si nos remontamos a 1855, año en que se dictó en Chile el Código Civil, nos daremos cuenta que al establecerse el régimen patrimonial de sociedad conyugal, la mujer queda en desmedro del hombre, por el hecho que en éste "el patrimonio de ambos cónyuges forma uno solo, común para ambos, que es administrado por el marido. Esto incluye tanto el patrimonio que cada uno tenía antes de casarse como lo que adquieran durante la unión". Este sistema, en el que se aprecian las arraigadas huellas de la cultura española, arcaica y patriarcal, fue creado en un contexto cultural, económico, político y social muy diferente al actual. En él, el cuidado de los hijos y del hogar es tarea exclusiva de la mujer que, por ende, vio limitadas sus posibilidades de acumular riquezas.

Hoy, las posibilidades se han puesto a tono con los tiempos y, además de la sociedad conyugal, también existen los regímenes de separación de bienes y participación en los gananciales, que brindan a los contrayentes alternativas de independencia económica.

Lo mismo ha ocurrido a la hora de cuidar a los hijos. Si bien en el pasado la responsabilidad recaía en las madres, hoy tanto hombre como mujer, son responsables no sólo de mantener, sino también de criar, enseñar y hacerse cargo de sus hijos. De hecho, el 6 de junio del 2013 se estableció como ley que si ambos padres están de acuerdo y viven en la misma ciudad pueden acceder al cuidado personal compartido, que permite fomentar y potenciar la coparentabilidad.

Sin embargo, esta posibilidad legal se concreta en muy pocas oportunidades, puesto que en la mayoría de los casos los Tribunales de Familia privilegian a las madres, aun cuando hay algunas que niegan el derecho de ver a los hijos al padre, haciendo de los menores una especie de "moneda de cambio".

En este contexto, ha circulado por las redes sociales la imagen de un padre que pide ver a su hijo Mateo, tras cumplir 100 días sin saber nada de él. La publicación data de fines del año pasado y hoy Diego Serrano lleva casi 250 días sin ver a su pequeño, pues de manera ilegal su madre lo llevó hacia otro país. Situaciones como éstas ocurren porque hay madres que de esta forma "castigan" a los padres, desconociendo que los reales afectados son los menores, que ven vulnerados sus derechos.

Llamo a todas esas madres que argumentan que aún vivimos en una sociedad machista y no dejan que los padres de sus hijos -ésos que ellas mismas escogieron- los vean y críen. Ambos progenitores tienen las mismas condiciones, las mismas ganas y las mismas ilusiones. No más padres como el de Mateo, no más injusticias de género.



Portadas El Observador


 
 

Casa Matriz
La Concepción 277. Casilla 1 - D.
Quillota, V Región, Chile.