EL Observador

9:10 hrs. Martes 10 de mayo de 2016 Derouchette Bonnemaison Muñoz

Le "pido" que lea lo siguiente

El otro día me entretuve escuchando a un par de neuronas locas y quizás un tanto aburridas que hablaban sobre lo mucho que pedimos. Debe ser una de las pocas cosas que no nos cansan. La mas loquilla le planteaba a la otra que la mayoría de la gente tiene la mala costumbre de tomarse muy a pecho el dicho "en pedir no hay engaño" y la otra encontrándole la razón aportaba con que mas encima esperan a que sí o sí les entreguen lo pedido.

Ellas conocen cada una de las cosas que usted quiere y como ya las tiene amaestradas tienen que armar una estrategia para conseguirlas, siendo la más fácil pedir. Entre risas decían que Dios, el Viejo Pascuero, el dueño del negocio de la esquina y Farkas, ¡ah!, y a veces el alcalde, eran para la mayoría de la gente nada más y nada menos que asistentes sociales. Simple, es el camino fácil. Que quede claro que ni siquiera es pedir la oportunidad para conseguir lo que se quiere, sino que directamente es pedir y esperar a que otro le solucione el asunto.

Como ejemplo, una comenzó a contar que le ha tocado planear cómo pedir fiado en el kiosko -que don Pepito le pare la olla, pero seguramente usted tiene un celular de última generación- o pedirle al Estado que le pague los gastos en salud porque usted decidió fumar tanto cigarro que ahora está enfermo por eso. En La Ligua es común que la gente les pida a las autoridades que limpien los sitios eriazos, esos que están llenos de la basurita que los mismos vecinos botan. Una vez en Facebook se armó una pelotera por que una liguana le pidió al municipio de Papudo que sacara las piedras de la playa porque se rompió un dedo. Si hasta para pedir tonteras no hay vergüenza.

Pedir y pedir sin dar nada a cambio. A veces algo y otras lo que corresponde (recuerde pagar lo que pidió fiado). ¿Se ha preguntado usted qué hacer para conseguir solito lo que quiere y no tener que pedirlo? Le daré un ejemplo. Afuera de la iglesia de La Ligua, por calle Portales, se instala un señor de hartos años a vender parches curitas. Él vende, no pide, y se compra sus cosas. Mientras que en la cuadra del Banco Estado, frente a la Plaza de Armas, se colocan dos hombres, con casco y un cartel que dice que no tienen trabajo y un tarrito para que les dejen dinero. Ellos piden limosna. Ellos pueden trabajar, pueden vender algo, pueden hasta hacer un show en el semáforo, pero no, es más fácil pedir.

En esta misma cuadra se instala un cantante no vidente. Él se gana las propinas por hacer más alegre el paso por ahí. Le recomiendo pensar bien antes de pedir. Intente las cosas por si solo o con ayuda de alguien más, pero no espere a que otro le de todo. Trate de no ser como la gente que le pide plata a quien tiene mejor situación económica. ¿No sería mejor pedirle un trabajo o un préstamo? Con eso usted no recurrirá a la lástima para conseguir algo.



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