EL Observador

18:43 hrs. Martes 19 de abril de 2016 Rodrigo García Caballero

Plan Regulador Intercomunal y lugares naturales

El proceso de Evaluación Ambiental Estratégica actualmente en desarrolla en torno a la modificación del "Plan Regulador Intercomunal o Metropolitano de Valparaíso Satélite La Campana", esperado instrumento de planificación de las provincias de Quillota y parte de Marga Marga, representa una instancia que tiene por objetivo la incorporación de consideraciones ambientales del desarrollo sustentable ala formulación de dicho Plan. En síntesis, se trata de la evaluación ambiental de futuras decisiones por tomar y que en Chile aplica a Políticas y Planes, a diferencia de la evaluación ambiental tradicional de proyectos físicos que analiza decisiones ya resueltas.

En el ámbito urbano, el plan se traza propósitos en la optimización del uso del suelo, la estructuración del territorio y los centros poblados. En el ámbito rural, propone una integración entre la ciudad y el campo atendida la fuerte vocación agrícola del valle, y la formulación de opciones de intensidad y definición de usos según la sensibilidad ambiental del territorio.

Los objetivos ambientales del Plan guardan relación al valor agrícola del suelo, los elementos ambientales, las riberas del Río Aconcagua y el estero Limache, y relevar el espacio rural. Dichos objetivos se plasman en el Plan en distintas disposiciones que apuntan a establecer y regular áreas de protección de recursos de valor natural y del patrimonio cultural, áreas de riesgos, la localización de actividades productivas, entre otros. Todo lo anterior, dentro del ámbito de regulación del desarrollo físico de las áreas urbanas y rurales permitido por ley a los planes reguladores y que por cierto limita el tratamiento de la dimensión ambiental. He de ahí que estos planes son más bien instrumentos de planificación urbana que instrumentos de ordenamiento territorial, materia cuyo desarrollo en el país está pendiente.

En particular, el reconocimiento en el Plan de lugares naturales de las áreas rurales sin protección legal de Nogales, La Calera, Hijuelas, Quillota, Limache y Olmué, representa un primer paso por prestar atención a su valor ambiental, en la dirección que una vez ya vigente la modificación del Plan el segundo paso sea la aprobación de fondos regionales para realizar estudios en dichos lugares con miras a su futura declaración como áreas protegidas, emulando en sentido el camino que se ha seguido tras la aprobación del Plan Regulador Metropolitano del gran Valparaíso. He de esperar que ello sea posible y no se llegue tarde para la protección del patrimonio natural de nuestra zona.



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