EL Observador

9:18 hrs. Martes 29 de marzo de 2016 Omar Valdivieso Véliz

La salvada del "Macho Negro"

Hay historias que pasan de boca en boca creando la tradición oral, son esas que se conversan en voz baja en las cantinas de los pueblos.

"Macho Negro" le pusieron porque era como mulo para cargar camiones. Después de una jarana en Horcón se fue a terminar donde unas niñas en Campiche, pero en una curva se encontró con un auto que regresaba, el choque fue terrible y dejó tres cuerpos despatarrados en la vía. Se le "espantó la cura" cuando vio que los "finaos" eran uniformados. En una zona rural donde solo existían liberales y conservadores, su padre recibía en su casa a un rebelde médico que pregonaba la igualdad, debido a eso, para el golpe militar estuvo detenido en diferentes lugares y le habían dado como "bombo en un estadio".

-Van a creer que es un atentado- se dijo.

Hombre conocido, con la ayuda de la gente logró llegar a Pucalán escondido entre matorrales y peumos, frente a la Cruz en lo alto de Los Maquis, los carboneros le dieron pan y agua, y le indicaron cómo llegar a Quillota.

Detracito venían los militares "sobándoles el lomo" a los que le ayudaban. Con la ayuda de un veterinario conocido cruzó el puente de Boco, llegando a la casa de un amigo, mientras iniciaba la forma de ayudarlo legalmente lo fue a dejar al cementerio. Allí durmió cuatro noches en una bóveda. Al final, les tenía más miedo a los vivos de afuera que a los muertos de adentro. Comía con los panteoneros, los milicos pasaban a su lado cuando iban a dejar un "fiambre" sin percatarse que ese fulano sentado allí era el hombre más buscado de la región.

Su amigo le dijo -Tenís q? entregarte en Puchunca, una abogada te espera allá-.

Y comenzó el regreso, cruzó "en pelotas" el río Aconcagua, durmió cubierto de garua entre yuyos y quillayes, algunos conocidos le dieron leche y en la casa su madre lo "peló al cero". Sin barbas ni pelos, sin que nadie lo reconociera, se fue al retén y en un descuido se metió solito a las celdas.

- A mediodía debe estar en el juzgado de Quillota y sin tocarlo- dijo la abogada.

Lo declararon inocente, al final había sido un accidente de curaos, pero un actuario le dijo -no salga amigo, mejor quédese preso, es más seguro-.

Estuvo cuatro meses detenido, pero salvó la vida luego de una dura travesía, de no haberlo hecho así, posiblemente debido a las características de la época, la historia para él, habría tenido un trágico final.



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