EL Observador

0:37 hrs. Miércoles 16 de noviembre de 2011 Eduardo León Lazcano

Que los trenes vuelvan

Eduardo León Lazcano / Consejero Regional

Desde hace ya varias semanas los vecinos de Llay Llay juntan firmas para pedir que se restablezcan los servicios de pasajeros de ferrocarriles a su comuna y que la estación vuelva a tener la vida de antaño.

El grupo de Facebook "Si el tren llega a Quillota que llegue a Llay Llay" suma más de mil miembros. Quillota va un paso adelante y juntaron en una exitosa campaña más de 36 mil firmas para que Merval extienda sus servicios hasta su comuna. Estas firmas fueron entregadas por el alcalde Mella al Ministro de Transporte y están a la espera de su respuesta, mientras en La Calera se está formando el movimiento "Tren hasta La Calera" y ya se creó el grupo de Facebook "Que el tren vuelva a pasar por San Felipe y Los Andes".

Está demás decir los múltiples beneficios del tren como alternativa de transporte y el gran beneficio que traería a los habitantes de todas estas comunas, volver a contar con el servicio de pasajeros, el de carga está operando y será clave en el futuro, especialmente por el fuerte impacto que tendrá la expansión de Codelco Andina en el valle de Aconcagua.

Pero, ¿es una utopía pedir que vuelvan los trenes de pasajeros? ¿Tiene sentido? ¿Hay recursos? ¿Cómo surge?

Los parlamentarios de la circunscripción Quinta Costa han realizado una fuerte presión para que los 227 millones de dólares recaudados por la venta de la participación del Estado a Esval se inviertan en la región, ya hay compromisos del gobierno de invertir en Isla de Pascua y en el servicio actual del Metro de Valparaíso (Merval).

Esta empresa del Estado actualmente cuenta con 20 estaciones entre el puerto y Limache en una red de 47 kilómetros; se ha solicitado desde la construcción de nuevas estaciones, la extensión de un ramal a Reñaca, hasta el soterramiento de la vía en las zonas urbanas.

A estas peticiones se suma la solicitud de Quillota de extender el servicio de Merval, es decir, los 17 kilómetros que los separan de la última estación de la red.

En este escenario es razonable y justo exigir para Aconcagua poder contar con el tren como alternativa de transporte, nos dan la razón los 227 millones de dólares recaudados por la venta de Esval y la solicitud del gobierno de una inyección adicional de 46 mil millones de pesos para el Transantiago (dentro del proyecto de Ley del Presupuesto 2012) sin considerar una inversión compensatoria a regiones, como ocurrió en el año 2009, donde por cada peso que se entregó al Fondo de Estabilización se exigió al Gobierno entregar otro a regiones a través de los Gobiernos Regionales.

Que los trenes vuelvan y que el centralismo no nos pase la máquina.



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