EL Observador

16:23 hrs. Lunes 13 de julio de 2015 Verónica Garay Moffat

De goles y agua que nos falta

Un tema no menor que nos afecta es la falta de agua debido a la sequía que sufrimos en la actualidad, especialmente desde La Ligua al interior. Esto hace urgente que se encuentren alternativas a las que se pueda echar mano para paliar el problema. Lo que ocurre es simple, ya que si no hay lluvia, la tierra no puede hacer germinar las semillas, y por lo mismo una importante área de producción queda supeditada al cambio climático y junto con ella los agricultores, temporeros, comerciantes, cargadores y feriantes. Por lo tanto, la falta de agua es un problema serio que origina problemas sociales.

Hace siete años la doctora Tamara Milet atendió por depresión a muchos pacientes de la zona interior, observando que esto tenía alguna relación con la sequía. El problema se repite actualmente en el mismo sector, por lo tanto, puede deberse en parte a lo mismo. El cambio climático aún no ha sido considerado como gatillante en una serie de patologías, donde lo que se afecta es el sentido de vivir. Prueba de ello es que cuando llovió por primera vez este año, a muchos nos alegró ver la tierra húmeda de nuevo.

Qué bueno que eso además coincidiera con ganar la Copa América, tras un juego en equipo que nos mostró la importancia de incluir esa cooperación en las tareas que emprendemos a diario, ya que somos una unidad que ha perdido contacto con su fundamento, la tierra. En fin, no hay que darle muchas vueltas al asunto para notar que el clima se nos escapa de las manos y sólo nos damos cuenta cuando falta el agua o nos llega hasta el cuello.

Lo que viene a futuro como una fuerte experiencia que vivirán nuestros descendientes, es el cambio climático, que hará cada vez menos habitable el planeta y no sólo para las otras especies, sino también para nosotros, que aún dependemos de la tierra, el agua, el aire y el sol, para vivir. No sacamos nada con cerrar los ojos y vivir dopándonos para la depresión que produce el ver tamaña catástrofe.

Hoy nos alegra ganar en el fútbol y también que tras esa alegría el cielo haya recompensado con la lluvia. Así también se hace necesario reunirnos en torno a las sabidurías ancestrales, que tal vez aún pueden mostrarnos un camino para regresarnos al sitio de la verdadera armonía con el entorno natural.



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