EL Observador

15:24 hrs. Martes 07 de julio de 2015 Alfredo Fernández Piraíno

¿Está cambiando el clima?

Alfredo Fernández Piraíno / Profesor de Historia

Escribo estas líneas justo cuando se dejan caer unas pocas gotas de esperada y anhelada lluvia. Seguro no serán más de 5 milímetros, pero para una zona declarada en emergencia hídrica, todo suma. Los meses de abril, mayo y junio quedaron atrás acumulando un déficit de precipitaciones del que probablemente no se tenga memoria.

De que el clima cambia tenemos tanta certeza como la que hay respecto a que el planeta se mueve. No hace tantos milenios sendos glaciares, verdaderos ríos congelados, caían desde las montañas sobre lugares como San Pedro o El Garretón. Hace un milenio, un clima especialmente cálido permitió las exploraciones marítimas del vikingo Erick y hace sólo tres siglos el río Támesis de Londres se congelaba en invierno (cosa que hoy no ocurre). Así las cosas, hay suficiente evidencia histórica como para responder afirmativamente a la pregunta que nos hacemos en el título de esta columna.

¿Qué hay entonces respecto a la actual sequía de nuestra zona?¿es inédita? Veamos qué dice la historia.

Por el trabajo de algunos historiadores sabemos que el año 1779 fue tan seco que llegó el mes de agosto sin que cayera una gota de lluvia en la zona central de Chile. 1781 fue incluso peor, al punto que el español José Antonio Pérez García afirmaba que si bien ?Santiago ha padecido siempre largas secas? nunca se había visto una tan grave como la del referido año. Pero dos años después pasó lo de siempre: llovió con creces lo que no había llovido en los años anteriores.

Ocurre que no tenemos memoria histórica. Lo decíamos hace poco en estas mismas páginas: en algo que parece ser un mal nacional, tendemos a olvidar el pasado con porfiada regularidad. Visto así, es perfectamente posible que la actual sequía sea inédita para la inmensa mayoría de nuestra gente, pero ciertamente -y de ello hay suficiente evidencia- hubo épocas no tan lejanas en que la cosa fue aun peor. Si pasó antes, puede volver a ocurrir.

Tarde o temprano lloverá, de eso no hay duda, pero no debemos confiarnos en que será este año. Si bien ya está declarado un episodio de "El Niño", las estadísticas muestran que este fenómeno se asocia a lluvias abundantes sólo en el 60% de los casos.

En síntesis, el clima cambia, pero no tenemos ninguna razón para pensar que lo que vivimos hoy sea expresión de ese cambio.
Ante todo esto sería bueno tomar nota de lo que puede enseñar la Historia; por algo los antiguos la consideraban "magistra vitae et testis temporum", vale decir: maestra de la vida y testigo del tiempo (Cicerón). No sabemos lo que viene, pero sí podemos aprender del pasado y estar preparados para el presente.



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