EL Observador

14:17 hrs. Martes 01 de julio de 2014 Romina Maino Jiménez

Los desafíos de la industria tomatera local

Romina Maino Jiménez / Periodista

En Chile, el tomate es uno de los productos agrícolas más populares, situándose como el tercero de mayor consumo a nivel nacional, alcanzando los 33 kilos per cápita por año. La Región de Valparaíso concentra el 60 por ciento de la producción a nivel nacional, repartiéndose la mayoría de las hectáreas en Quillota, Olmué y Limache, transformándolo en una de las principales fuentes laborales para las comunidades de las zonas nombradas, además de uno de los más importantes motores económicos de los empresarios agrícolas locales.

Pero este escenario puede cambiar radicalmente, debido a la fuerza que está tomando la industria tomatera en el norte del país, específicamente en Arica, en el Valle de Azapa, donde en tan sólo unos años han incrementado su producción de 600 a 800 hectáreas plantadas. El aumento tiene su génesis en un elemento clave: ?la reinvención? por parte de los productores nortinos, quienes decidieron aplicar técnicas como los portainjertos e innovación a través del uso de mallas, en sus naves.

Si bien la industria local aún no ve afectada su producción, el pasado jueves 26, durante la actividad del Día del Tomate, en el DUOC UC, en San Pedro, los agrónomos, consultores y expertos, alertaron a los agricultores, respecto a la importancia de ocuparse de esta situación y aunque no deben temer a sus pares nortinos, tampoco debe subestimárseles ya que este panorama puede acrecentarse y debilitar a la industria tomatera local.

Obviamente no hay que desconocer que las provincias de Quillota y Marga Marga, cuentan con diversas ventajas, las que tienen que ver con un suelo agrícola de mejor calidad y menos salinidad, así como también mano de obra más calificada y mayor conciencia en el uso de los residuos, los plaguicidas y agrotóxicos. No obstante, esto no evitará que los nortinos puedan tomar la delantera en poco tiempo.

Es por ello que la tarea es clara. Los productores deben generar nuevas estrategias para continuar siendo competitivos; aprovechar las nuevas tecnologías, como el mejor uso del suelo, a través de la restauración física y biológica; utilizar el reciclaje, en elementos tales como la disminución de las quemas agrícolas y el aumento de los residuos orgánicos; un mejor uso de la energía a través de la diversificación de las fuentes, así como también realizar un mejor uso del agua y de la tecnología, a favor de los cultivos.

Todas estas estrategias deben estar a la orden del día, pero la unión dentro de la industria también es vital, ya que si los agricultores trabajan en equipo podrán luchar contra este nievo competidor que va en claro posicionamiento. Sólo así podrán continuar estando a la cabeza la producción tomatera a nivel nacional.



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