EL Observador

18:43 hrs. Miércoles 07 de mayo de 2014 Santiago Matta Miranda

Embalse Catemu: negocio redondo

Los pequeños y medianos agricultores de Quillota y Marga Marga están dispuestos a ayudarle al Estado a construir el embalse Catemu, para con ello solucionar los gravísimos problemas derivados de la sequía.

El embalse tiene una capacidad de acumulación de más de 250 millones de metros cúbicos y las obras de construcción requieren poco más de 300 millones de dólares. Al menos un tercio de ese valor -esto es, 100 millones de dólares - será aportado por los regantes. Es decir, el Estado puede solucionar para siempre la crisis hídrica en la provincia por la módica suma de 200 millones de dólares. Y digo módica, porque comparada con el subsidio anual comprometido para el Transantiago hasta el año 2022 -mil 450 millones de dólares- es francamente una bicoca.

Sabemos que el Gobierno tiene que lidiar con tremendos problemas y llevar adelante iniciativas trascendentes, como la reforma tributaria y el mejoramiento de la educación. También debe hacerse cargo de dificultades heredadas y también de errores gruesos como el mencionado Transantiago. Esos problemas y desafíos marcan la agenda de la autoridad y así debe ser.

Los agricultores estamos bien a caballo de la realidad y harto lejos del lugar común, ese que dice que siempre nos quejamos. Entendemos las complejidades de nuestro país y no nos
quejamos, aunque tenemos motivos de sobra.

En Quillota y Marga Marga se han perdido casi tres mil hectáreas de paltos y cítricos; entre 600 y 800 millones de dólares se han evaporado, y más de 20 mil puestos de trabajo directo han estado pendiendo de un hilo simplemente porque no hay agua. De los cinco mil agricultores adscritos a la Tercera Sección, cerca de cuatro mil tienen menos de cinco hectáreas de riego básico. Entonces, al enfrentar la escasez hídrica, no hablamos de problemas empresariales, sino de la vida de miles de familias de esfuerzo, arraigadas en la tierra por generaciones, que aman sus campos y quieren hacerlos cada día mejores y más productivos.

No nos quejamos aunque la situación sea para llorar. Por el contrario, nos unimos, nos ayudamos y planteamos soluciones al Gobierno. Tenemos un contundente apoyo en el gobernador César Barra, y el intendente ha reiterado que su prioridad es combatir la escasez hídrica que nos mata.

Lo que exigimos es equidad en el uso de las aguas del río Aconcagua. Y para lograr esa equidad y sostenerla en el tiempo, es necesario el embalse Catemu, donde se acumulará toda esa agua que en invierno se pierde en el mar.

El embalse es un negocio redondo para el Estado. La inversión es justa y cada peso se recupera en menos de una década gracias al aumento de la producción, las divisas que retornan por exportaciones, los impuestos que pagamos los productores y todo el IVA que recibe el país gracias a la enorme economía de escala que genera la producción agrícola.

Asimismo, el embalse Catemu repararía una injusticia histórica: hace medio siglo que el Estado no ha puesto ni un peso en obras de riego mayores en nuestra región.

Catemu no es un capricho, es una necesidad. Y en virtud de su altísima rentabilidad económica y social, debe convertirse en realidad. Ahora y no mañana. Los agricultores tenemos paciencia, pero ya no podemos esperar.



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