EL Observador

15:52 hrs. Miércoles 30 de abril de 2014 Christian Velásquez Cabrera

Reflexiones tras un gran desastre

Mucho dolor se podría evitar a miles de personas, si nuestras autoridades tomaran medidas verdaderamente paliativas frente a un gran desastre como ha ocurrido en Valparaíso. El Estado dispone de instituciones permanentes como son nuestras Fuerzas Armadas que poseen en sus recintos militares una infraestructura suficiente para albergar a miles de personas.

En cada unidad militar existe una capacidad instalada con comodidades, tales como literas, baños, cocinas, enfermería, capillas, y un stock importante de alimentos.

A su vez, el mismo Estado tiene a su disposición instalaciones tales como las del Congreso Nacional que puede servir ante un desastre como albergue transitorio dado el estado de necesidad en que se encuentra la población. Viene el invierno y la reconstrucción va a tardar bastante tiempo como para exponer a toda esa población a la lluvia y al frío. Los niños y los ancianos son los más vulnerables ante esta situación. Si verdaderamente se tiene la intención de ayudar a nuestros compatriotas, se deben utilizar todos los medios que dispone el país para mitigar en parte el dolor y el sufrimiento.

Un buen ejemplo a seguir fue lo que hizo la realeza de Inglaterra en la época de la Segunda Guerra Mundial que abrió sus palacios para atender a los heridos de la guerra. Fue el mismo rey y el resto de la nobleza quienes atendieron personalmente a sus súbditos que pelearon por defender los intereses de su país. Aquí no quiero pedirle tanto a la Presidenta, pero al menos, que se ponga las manos en el corazón y ayude con los recursos de todos los chilenos a las víctimas de un desastre que puede tener consecuencias desastrosas para la salud de una población totalmente desamparada.

Quillota no se encuentra exenta de sufrir calamidades como las de este tipo. Por ello todas las autoridades locales debieran generar políticas a largo plazo para mitigar en parte los posibles efectos catastróficos de una tragedia como la que ocurrió en Valparaíso. Existe infraestructura suficiente en nuestra comuna como para albergar a posibles damnificados. No obstante toda la organización que pueda venir del Estado, es responsabilidad de la propia comunidad, generar redes de ayuda local que estén siempre atentas a este tipo de eventos.

Gracias a Dios por el momento nos hemos librado de grandes desastres, lo que nos hace comprometernos aún más con comunas hermanas que sufren los efectos e inclemencias de la naturaleza. La comuna de Petorca y La Ligua llevan años soportando una sequía extrema que los tiene en una situación delicada que requiere el esfuerzo de todos nosotros. Espero que en medio del dolor nazca nuevamente la esperanza.



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