EL Observador

17:18 hrs. Miércoles 09 de octubre de 2013 Cecilia León Medina

¿Por qué crear un nuevo Ministerio de Alimentos y Agricultura?

Cecilia León Medina / Docente del Departamento de Química de la UTFSM

Chile ha avanzado en el tema de seguridad alimentaria, según lo confirman los datos arrojados por el Índice Global de Seguridad Alimentaria (GFSI, por sus siglas en inglés) que lo ubicó en el lugar número 26 entre 107 naciones, lo cual convierte a nuestro país en una de las naciones con mejores estándares en seguridad alimentaria de América Latina.

Sobre este punto nuestro país ha avanzado en materia alimentaria, pero el alcance de la fiscalización que realiza el Ministerio de Salud sigue siendo insuficiente, ya que no sólo realiza inspecciones en el área de alimentos, sino que también en las de la salud.

Las grandes empresas son las más visitadas por el Minsal, puesto que muchas de ellas pertenecen al rubro exportador y deben estar al tanto de toda modificación que pueda existir en materias de inocuidad alimentaria y de normativas regulatorias. Las empresas pequeñas son las que tienen más problemas en el acceso a la información.

A partir de lo anterior, las empresas, sean grandes o pequeñas, deben entender que si se les escapa un contaminante, sustancia toxica o microorganismo patógeno, este intervendrá en toda la población, porque una empresa, aunque sea de menor tamaño, no entrega alimentos a una sola familia, sino que a cientos de ellas.

Esto hace muy importante que las empresas gestionen su inocuidad y se autorregulen, a través de la implementación de BPM y/o sistemas de certificación relacionados con inocuidad alimentaria.

En este sentido, es preciso fomentar la creación de un Ministerio de Alimentos, Pesca y Agricultura del cual dependa la seguridad alimentaria, tal como lo anunció el Presidente en su discurso del 21 de mayo. En estos momentos todas las fiscalizaciones dependen del Minsal, si dependieran de un ministerio específico, Chile podría llegar a una seguridad alimentaria más efectiva.

Es recomendable fomentar una cultura de autorregulación, lo cual parte por tener un personal capacitado que sepa de los convenientes e inconvenientes que genera la contaminación de los alimentos y que estos sean competentes en el control de los contaminantes.

Las empresas deben contar con personal competente y comprometido con el trabajo, profesionales capaces de manejar herramientas que les permitan distinguir entre una contaminación y otra. Y por otro lado, llegar a comprometer a los gerentes y dueños de las empresas a querer tener políticas de inocuidad al interior de sus propias compañías.



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