EL Observador

16:31 hrs. Viernes 27 de septiembre de 2013 Ítalo Salazar Passadore

Boleto al peligro

Al contrario de lo que piensan algunas personas, el ejercicio de la labor periodística no radica en servir como un mero departamento de comunicaciones de cualquier entidad, muy por el contrario, los medios de comunicación están al servicio de la ciudadanía y cumplen un importante rol fiscalizador de las instituciones públicas y sus funcionarios.

Por tal razón en esta oportunidad no me centraré en denunciar o criticar algo, más bien quiero poner de manifiesto una situación reñida con la ley y que viene siendo por años una molestia para la gente de la Provincia de Marga Marga y que tiene que ver con el transporte público.

La situación no es clara desde que a principios de la década pasada, el gremio autobusero dejara de ser encabezado por Reinaldo Sánchez, el ex presidente del club Santiago Wanderers de Valparaíso y pasara a conformar parte del Transporte Metropolitano Gran Valparaíso, cambiando los números y colores de los buses y de las líneas de recorrido. Con esta supuesta mejora de condiciones (anhelada por todos los usuarios) se prometió al fin mejorar las condiciones del servicio de transporte interprovincial e intercomunal, pero no fue así.

Estamos llegando al año 2014 y aún existe una gran cantidad de recorridos pirata de compañías y líneas de autobuses que ya no están en funcionamiento, que entregan boletos que no corresponden a la zona ni al recorrido, que muchas veces terminan el trayecto según los antojos del chofer (¿a quién no le tocado que el chofer detenga la máquina en pleno camino y mirando por el retrovisor grite: "Pásense a la micro de adelante", o "llego hasta aquí, le devuelvo la mitad del pasaje"?, o que por las noches de fin de semana realizan viajes a alta velocidad con el bus a todas luces sobrecargado de pasajeros, con ayudantes de actitudes matonescas. En fin, de forma irregular y peor aún, insegura, pues las respectivas licencias de conducir, revisiones técnicas, permisos y medidas de seguridad son un verdadero enigma.

Por eso, el llamado -nuevamente- es a la autoridad pertinente a efectuar una fiscalización más acuciosa de la situación y a tomar las medidas del caso. Es imposible hacer caso omiso a esta problemática situación, teniendo en cuenta que casi toda la provincia se alimenta solamente de una arteria central de locomoción colectiva; es decir todas las micros pasan por la misma calle. Así, no debe ser tan difícil inspeccionar.



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