EL Observador

12:28 hrs. Martes 20 de agosto de 2013 Danilo Billiard Bravo

Ineficacia del modelo penitenciario

Danilo Billiard Bravo / Periodista

Martes 13 de agosto y Quillota se despierta con una impactante noticia: la cárcel ardía en llamas tras un motín protagonizado por los internos. La información recopilada un día antes consignaba el descontento que manifestaron los presos, a causa de un recorte de beneficios que les afectaba.

El problema de las cárceles en Chile no es nuevo. Hacinamiento y condiciones deficientes, dan cuenta de que si el objetivo que persigue un sistema penitenciario basado en la privación de la libertad, es un cambio de conducta en quienes resulten imputados por una acción delictual, ese objetivo no se está cumpliendo. La delincuencia se reproduce por más cárceles que se construyan.

Hoy pareciera que la única medida de justicia funcionara bajo el principio de la venganza compensatoria, que aunque comprensible, tampoco es garantía de solución a los problemas que nos afectan como sociedad. Cinco años de prisión al asesino o violador de un familiar parece, en alguna medida, tranquilizador, pero el crimen no se agotará por esa condena. La percepción de inseguridad frente al delito aumenta exponencialmente, canalizándose ésta mediante su judicialización, lo que implica una explosión de denuncias durante el último tiempo.

Asimismo, se dice que la prensa crearía una falsa atmósfera en que pareciera que los delitos estuviesen a la orden del día, aunque si se ojean las ediciones de nuestro diario es posible verificar que al menos en Quillota convivimos frecuentemente con los hechos delictuales.

El descontento de los recluidos en ésta y otras comunas, es producto de las condiciones en que deben cumplir sus condenas, donde la única respuesta oficial ha sido el endurecimiento de las penas. Es una pésima exageración suponer que los presos se amotinan para poder cumplir sus condenas en un hotel cinco estrellas, cuando hay una distancia universal entre una habitación de lujo y los calabozos o los baños de la cárcel de Quillota. Hace pocas semanas, se produjo un suicidio al interior de una de sus celdas, cuestión que da cuenta de una posible negligencia por parte del personal encargado de resguardar la seguridad allí, los que también arrastran problemas propios sin que exista algún atisbo de solución.

Los datos se encargan de desmitificar la llamada "puerta giratoria". Somos uno de los países con mayor cantidad de presos en las cárceles. Además, al Estado le cuesta más de 500 mil pesos mensuales mantener a un reo, considerando que muchos de estos recintos son administrados por entidades privadas. De este modo, el sistema penitenciario termina siendo un rentable negocio, pero no aporta a terminar con ese gran problema llamado delincuencia.



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