“Vengo representando a 14 mil habitantes de una comuna que se siente vulnerada y sin apoyo para defender la salud y las condiciones de vida de cada uno de los vecinos de Puchuncaví. Lo digo con amargura, pues en ocasiones anteriores entregamos una serie de argumentos cada vez que se votaba algún proyecto de nueva termoeléctrica, los cuales no han sido considerados por la mayoría de ustedes”.
La protesta de Eliana Olmos, alcaldesa subrogante de Puchuncaví, ante la Comisión Regional de Medio Ambiente (Corema), presidida por el intendente de Valparaíso, el 22 de febrero, no logró reducir la amarga experiencia. Tras una breve exposición de los aspectos legales, la termoeléctrica Campiche fue aprobada con 12 votos a favor, 2 abstenciones y uno de rechazo. El reglamento no admitió manifestaciones del público asistente.
Era una segunda vuelta de resultado previsible. A pesar de que anteriormente la Corte de Apelaciones de Valparaíso y la Corte Suprema anularon la calificación del proyecto por asignación ilegal del suelo de Campiche, el panorama cambió mediante un decreto del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, publicado el 31 de diciembre, que amplió a 100% el uso industrial del mismo predio.
A su vez, la empresa eléctrica solicitó actualizar el expediente, lo cual fue aceptado en dos semanas por la Conama de Valparaíso, previo informe del Seremi de Vivienda.
La primera objeción de los opositores es que la Conama debió abrir un nuevo Estudio de Impacto Ambiental, con amplia participación de las partes interesadas, en vez de reactivar un proyecto anulado por los tribunales.
Además, el dictamen jurídico había considerado el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación. Tales argumentos no afectaron la votación de la Corema.
Tampoco se validó el decreto alcaldicio de Puchuncaví, publicado en el Diario Oficial, advirtiendo: “”Prohíbase la aplicación del inciso 3 del artículo 2.1.21 de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones en todo el territorio normado por el Plan Regulador Comunal…”
Al respecto, el municipio acogió el párrafo del mismo artículo en referencia que dice: “Con todo, el instrumento de planificación territorial que corresponda podrá prohibir la aplicación de este inciso dentro de su territorio.”
¿Más claro que el agua? No tanto, porque según la Corema dicha facultad correspondería al Plan Intercomunal de Valparaíso en cuanto Campiche queda fuera del área urbana de Puchuncaví. Se excluye así la decisión del alcalde para planificar el uso de su propio territorio, donde Campiche, La Greda y Los Maitenes tienen los peores registros de partículas respirables y gases sulfurosos de origen industrial.
Karin Francis, directora de Conama, admitió que existe una “deuda ambiental” con los habitantes de Puchuncaví. La paradoja es que la cuenta negativa viene aumentando hace tiempo debido a los proyectos cuyos efectos adversos escapan al control del sistema evaluativo.
Finalmente, el consejero Lorenzo Darcangeli fundamentó su rechazo al proyecto Campiche, apoyando la prerrogativa del municipio de Puchuncaví en el manejo ambiental de su comuna, donde él mismo observó los efectos de la contaminación en el terreno. A su juicio, la debilidad de gestión de la Conama hace recordar el cuento del emperador que aparentemente vestía un espectacular ropaje, hasta que un niño descubrió la ilusión óptica del público...
Publico el: 26/02/2010 21:09
Campiche afronta cortocircuito ambiental







