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Publico el: 12/02/2010 16:23
Para veranear y comer pescado…

Por: Felipe Cabrera Palacios

Jefe de Prensa

Radios “Quillota” y “La Calera”

Me incluyo dentro de una categoría minoritaria pero precavida: las personas que les carga el sol. En la actualidad nos tachan de blancuchos, aburridos y miedosos. Somos blanco –es el colmo- de todo tipo de bromas. Si por ejemplo cometemos el error de tirarnos a la piscina, dicen que encandilamos al resto. Que tanto bloqueador mancha el agua. Incluso mi editor llegó a decirme que saliera a reportear sin camisa durante el año, porque así estaría más tostado para el verano. ¡Cómo será el calvario para nuestro reportero gráfico!

Hay que estar en el albo pellejo de un divorciado del sol para conocer la “discriminación” que sufrimos. No podemos dejar de usar bloqueadores solares del factor 50 si no queremos quemaduras. Si estamos al aire libre hay que usar polera. Tenemos que preferir estar bajo techo y asomarse recién cuando baja el sol. Si alguien sufre tanto, no merece recibir epítetos de los tostados o morenos naturales.

Por eso de chico no me gusta el verano. Y no es por miedo al cáncer de piel o a envejecer rápido. Es por autoconservación; el sol me hace mal. Por lo menos en la actualidad hay mucha más conciencia y creo que nadie dejaría a sus hijos al sol sin la debida protección.

Hace 20 años no era igual la preocupación. Recuerdo las tardes de verano en Quillota en que íbamos con los amigos a la Piscina Municipal, que quedaba muy cerca de nuestras casas. En ese tiempo todos ocupaban lociones para broncearse, porque lo más usado era el aceite emulsionado. Todos quedábamos con la espalda, cuelo y orejas al rojo vivo por el cocimiento.

Qué típico era al otro día saludarse con palmazos en la espalda y a los días sacarse a tirones pedazos de piel muerta. Luego de esas quemaduras solares, respeté al astro Rey por otra razón aparte de permitir la vida en la tierra y todas esas cosas. Si ese argumento no le basta, busque “efectos dañinos del sol” en Google. Hay más de 250 mil sitios de Internet donde se lo explicarán.

Los de mi tipo pensamos que las vacaciones deberían ser elegibles durante el año, en invierno por ejemplo. Pero no somos egoístas. Sabemos que el sol significa salidas, juegos hasta tarde y entretenidos chapoteos en la piscina, especialmente a los niños. Bien por ellos, porque nos aseguramos de cuidarlos para que nunca tengan que renegar del sol y el verano.

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